Punta Cana se convierte en polo residencial por su crecimiento económico
El crecimiento económico en Punta Cana está transformando la región. Lo que antes era un destino exclusivo para turistas, ahora se consolida como un polo residencial que atrae a profesionales y emprendedores de Santo Domingo. Este cambio, aunque no está cuantificado oficialmente, se refleja en el aumento poblacional y en el dinamismo inmobiliario de la zona. Punta Cana ya no es solo un enclave vacacional, sino un espacio con proyección económica y residencial.
Valeria Ondina Reyes septiembre 10, 2026
Según datos del X Censo Nacional de Población y Vivienda, Verón-Punta Cana alcanzó 138,919 habitantes en 2022. En toda la provincia La Altagracia, la población pasó de 273,210 a 446,060 entre 2010 y 2022, con una tasa media de crecimiento anual del 4.18%, una de las más altas del país. En contraste, el Distrito Nacional creció a un ritmo del 0.54% en el mismo período, marcando un claro desequilibrio en el dinamismo demográfico.
La economía local, históricamente ligada al turismo, ha ampliado su alcance. Sectores como hoteles, bares y restaurantes crecieron 5.6% en julio de 2026, mientras los servicios profesionales avanzaron un 5.2%. Esta diversificación abre oportunidades para abogados, comunicadores, agentes inmobiliarios, consultores y emprendedores. Además, el auge de la construcción y los proyectos residenciales ofrecen opciones atractivas para quienes buscan mudarse de Santo Domingo.
El trabajo remoto también ha facilitado este movimiento poblacional. Muchos profesionales pueden mantener sus clientes o empleos en la capital mientras viven en Punta Cana, lo que genera una nueva dinámica: la región ya no solo recibe turistas, sino una población laboral diversa y en aumento. El empleo en Punta Cana crece con la expansión del sector servicios, un fenómeno que refuerza esta tendencia.
Este cambio plantea nuevos retos para la infraestructura local. Infraestructura y desarrollo en Punta Cana se convierten en temas clave a medida que la población aumenta y la demanda de servicios públicos crece. La región está en transición: de enclave turístico a centro económico y residencial con proyección nacional.