El sofrito dominicano
En casa nunca usamos sazonador de sobre ni de botella. Esta es la base con la que aprendí a cocinar: se licúa un pimentón dulce entero, una cabeza de ajo completa y una rama de perejil rizado (nunca liso, cambia el sabor) con sal y un chorrito de aceite de oliva, siempre de oliva, en esta cocina, para todo salvo lo que se fría profundo –, y se reserva. De ahí sale el sofrito de casi cualquier plato dominicano del método de esta cocina. Para mí la clave no está solo en la mezcla, está en el orden: insisto en que este sofrito dominicano se reserve, como paso obligatorio, para sofreír la proteína o el ingrediente principal al inicio de la cocción, carne, pollo, pescado, o un vegetal cuando el plato es vegetariano. Todo lo demás (cebolla, ajíes, cualquier otro vegetal) lo salteo aparte, lo reservo, y lo agrego recién un minuto antes de apagar el fuego. Es la única forma en que me sale bien: que quede al dente y no se pase de cocción.
Victor Matos septiembre 5, 2026
Ingredientes
- 1 pimentón dulce (morrón)
- 1 cabeza de ajo entera
- 1 rama de perejil rizado (no liso)
- 1 cucharada de sal
- 1/4 taza de aceite de oliva
Preparación
Colocar todos los ingredientes en la licuadora.
Licuar hasta obtener una mezcla homogénea, sin trozos grandes de ajo ni de pimentón.
Reservar en un frasco cerrado. Se usa como base para sofreír la proteína o el ingrediente principal de la receta que se esté preparando. Este sofrito ya trae sal, cualquier receta que lo use necesita poca sal adicional, o ninguna.
De dónde viene el sofrito
El sofrito no nació en el Caribe. Nació como sofregit en la cocina medieval catalana, y quedó escrito por primera vez en el Llibre de Sent Soví, de 1324, el texto culinario más antiguo que se conserva en catalán. Aquel sofregit original no llevaba tomate, porque el tomate todavía no había cruzado el Atlántico: era cebolla o puerro y una grasa, aceite o manteca, y nada más.
Esa base llegó a la isla con la colonización y aquí cambió de cuerpo. El sofrito de esta cocina se licúa en vez de picarse, cambia la cebolla por pimentón dulce, ajo y perejil rizado, y se reserva antes de que la proteína toque el fuego. Es la misma idea de fondo, siete siglos después y con otros ingredientes: construir el sabor antes de empezar a cocinar.