Punta Cana Today Sep 9, 2026

Salsa de tomate casera

De esta cocina nunca sale una salsa de lata: siempre la hago con tomate fresco (tomate Bugalú, específicamente), con el mismo sofrito líquido reservado, y solo para las recetas que la llevan, no es un paso universal como el sofrito dominicano,. La reservo así, evitando siempre el enlatado.

Victor Matos septiembre 5, 2026

Salsa de tomate casera dominicana en sartén, foto cenital

Ingredientes

  • 1 cucharada de aceite de oliva
  • 2 cucharadas de sofrito dominicano reservado
  • 1/4 cucharadita de sal (poca, porque el sofrito dominicano ya trae sal)
  • 2 libras de tomates Bugalú, cortados por la mitad
  • Un poco de agua

Preparación

  1. Poner el aceite de oliva, el sofrito dominicano reservado y la sal en una sartén grande: siempre aceite de oliva para el sofrito, en cualquier receta.

  2. Dejar que el sofrito suelte su sabor a fuego medio, aproximadamente 1 minuto.

  3. Agregar las 2 libras de tomates Bugalú cortados por la mitad, con la cáscara hacia arriba.

  4. Tapar y cocinar 4 minutos, revolviendo para que el sofrito no se queme.

  5. Quitar la cáscara de los tomates con una pinza de cocina. El jugo que van soltando protege la mezcla de quemarse mientras se trabaja.

  6. Bajar a fuego medio-bajo y machacar los tomates con un machacador de puré hasta que todo se integre y se reduzca, hasta que la salsa tome un color rojo intenso.

  7. Agregar un poco de agua y mantener a fuego medio-bajo hasta que se homogenice.

  8. Reservar para usar en la receta que la pida. Para una bolognesa, la carne se sofríe aparte y se incorpora a la salsa ya lista.

De dónde viene la salsa de tomate

La primera receta de salsa de tomate que quedó escrita se publicó en Nápoles en 1692, y se llamaba salsa di pomodoro alla spagnuola: salsa de tomate a la española. La firmaba Antonio Latini, y llevaba tomates asados sobre brasas, cebolla, tomillo, ají, sal, aceite y vinagre. Todavía no era una salsa para pasta sino algo más cercano a una ensalada de tomate cocido.

El nombre lo dice todo: en la Europa de entonces el tomate era la cosa española, porque había llegado desde América con el imperio. La salsa que se hace en esta cocina cierra ese círculo: el tomate vuelve al Caribe, se cocina con tomate fresco y nunca de lata, y la base deja de ser la cebolla de Latini para ser el sofrito de la casa.