Plan territorial reserva el 55% de Verón-Punta Cana como área protegida
Unos 265 kilómetros cuadrados de los 484,44 que componen el distrito turístico Verón-Punta Cana quedarían bajo categorías de uso protegido si se aprueba el Plan de Ordenamiento Territorial (POT) actualmente en propuesta. La cifra equivale al 55% del territorio y abarca zonas agrícolas, forestales, ambientales, costero-marinas, mineras y de servicios especiales.
Editorial julio 21, 2026
Unos 265 kilómetros cuadrados de los 484,44 que componen el distrito turístico Verón-Punta Cana quedarían bajo categorías de uso protegido si se aprueba el Plan de Ordenamiento Territorial (POT) actualmente en propuesta. La cifra equivale al 55% del territorio y abarca zonas agrícolas, forestales, ambientales, costero-marinas, mineras y de servicios especiales.
El documento destina un 30% del suelo a uso urbano y reserva el 15% restante como terreno urbanizable para expansión futura planificada. La distribución busca contener el crecimiento desordenado que el propio diagnóstico del plan identifica como una de las principales presiones sobre los ecosistemas del distrito.
La necesidad de este marco regulatorio responde a una transformación demográfica acelerada. Según las cifras incluidas en la propuesta, la población pasó de 43.982 habitantes en 2010 a 138.919 en 2022, un incremento del 215,9%. Las proyecciones del mismo documento estiman que para 2035 el distrito podría alcanzar los 241.767 residentes, lo que implicaría un aumento adicional de aproximadamente 74%.
El diagnóstico del POT señala conflictos ambientales ya presentes en el territorio. Entre ellos figuran la ocupación de áreas protegidas como Hoyo Claro y su zona de amortiguamiento, asentamientos dentro de concesiones mineras y construcciones en zonas de recarga hídrica.
También documenta presión creciente sobre manglares y humedales derivada del desarrollo turístico, así como expansión urbana no planificada mediante subdivisiones de terrenos fuera de las zonas urbanas establecidas.
La propuesta no detalla mecanismos de fiscalización ni plazos de implementación. Su alcance dependerá de la aprobación formal por parte de las autoridades competentes y de la capacidad institucional para hacer cumplir las restricciones de uso en un territorio donde la inversión turística y la llegada de nuevos residentes no se han detenido.
Para el sector inmobiliario y hotelero que opera en Bávaro y Verón, el plan introduce un dato concreto: solo el 15% del suelo del distrito estará disponible para nueva expansión planificada. Esa proporción, combinada con las restricciones ambientales sobre más de la mitad del territorio, podría redefinir la disponibilidad de terrenos para futuros proyectos en la zona de mayor dinamismo turístico del país.